Lo comentamos ayer. Fue, de manera casual, cómo logramos conocer el nombre de quien, casi con seguridad, “inventó” los bizcochos de Borja. Fue, a través de este impreso, en el que se hace referencia a la “Antigua Cerería, Confitería y Pastelería de Serafín Rodrigo”, un establecimiento de nuestra ciudad que desconocíamos, así como su ubicación.
Serafín Rodrigo que es
quien firma la circular se manifiesta como “Sucesor de D. Antonio Rodrigo de
Gervasio”, por lo que la pastelería gozaba ya de tradición. Se da la
circunstancia de que, tanto en la parte anterior como en la posterior, figuran
unas anotaciones referidas a la incidencia de la epidemia colérica en varias
localidades de la comarca, por lo que podemos datarlo en la segunda mitad del
siglo XIX.
Pero lo
más interesante es que presenta al público los “inimitables bizcochos
elaborados exclusivamente en esta casa”, a los que da el nombre de “Borjenses”.
Por su descripción en la que hace referencia a su “blancura, finura, ligereza,
esponjosidad y transparencia” podemos pensar que se trata de los bizcochos que
consideramos “tradicionales” de nuestra ciudad, por lo que es posible que
Serafín Rodrigo fuera su creador.
Además,
en aquellos momentos, en los que una epidemia había causado tan grave
quebranto, los consideraba “recomendados para todas las edades y enfermedades”,
por su “fácil digestión y nutrido alimento”. ¿Habrá que volver a consumirlos en
abundancia ahora y promocionarlos como cura eficaz para cualquier dolencia?

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