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domingo, 26 de abril de 2026

El milagro del molino

         En  el Museo de la Colegiata de Borja se conserva este pequeño lienzo que recuerda un suceso acaecido en 1703, cuando el niño Manuel Tejero cayó en la rueda de un molino, salvándose milagrosamente por intercesión de la Virgen del Carmen, cuya fiesta se celebraba ese día. Así se hace constar en la inscripción que figura en la parte inferior del mismo: “Manuel Tejero cayó en el rodete del molino y salió milagrosamente. Día de la Virgen del Carmen. Año 1703”.

domingo, 13 de julio de 2025

La leyenda del gallo y la gallina de Santo Domingo de la Calzada

         En el interior de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, frente a la tumba del Santo, hay una jaula, cerrada con una artística reja y enmarcada con decoración en madera tallada, donde puede verse a un gallo y una gallina blancos, aunque cuando estuvimos allí recientemente, sólo pudimos ver al gallo.

jueves, 15 de agosto de 2024

Curación milagrosa en Mallén

 

El 15 de agosto de 1881 nació en Suellacabras (Soria) María Asunción Sanz Sanz, la cual se trasladó muy pronto a Mallén, localidad en la que residió hasta que, en 1902, contrajo matrimonio en Cortes de Navarra. 

miércoles, 26 de junio de 2024

El milagro de la Virgen de Torrellas

 

         La Virgen de Torrellas fue una de las imágenes marianas que mayor fervor suscitaron en Mallén, desde que fuera encontrada por una pastora en el lugar en el que se levantó una ermita en su honor que, posteriormente, fue el lugar elegido para construir el convento de franciscanos del que no han quedado ni los restos que muestra esta fotografía.

sábado, 30 de septiembre de 2023

Un milagro acaecido en Borja en 1648

 

         El 3 de abril de 2009 S. S. el Papa Benedicto XVI, a propuesta de la Congregación para la Causa de los Santos, reconoció las virtudes heroicas del P. Inocencio Marcinò da Caltagirone, declarándolo “Venerable”. En la Iglesia Católica este es un paso importante en el proceso de canonización de una persona. A partir de ese momento, una comisión de expertos estudia los milagros que le son atribuidos y si uno de ellos cumple los requisitos exigidos, el candidato es proclamado “Beato”, cosa que no ha ocurrido, por el momento, a pesar del tiempo transcurrido.

lunes, 9 de julio de 2012

Un milagro acaecido en Borja en 1648


            El 3 de abril de 2009 S. S. el Papa Benedicto XVI, a propuesta de la Congregación para la Causa de los Santos, reconoció las virtudes heroicas del P. Inocencio Marcinò da Caltagirone, declarándolo “Venerable”. En la Iglesia Católica este es un paso importante en el proceso de canonización de una persona. A partir de ese momento, una comisión de expertos estudia los milagros que le son atribuidos y si uno de ellos cumple los requisitos exigidos, el candidato es proclamado “Beato”.




            El Venerable Inocencio de Caltagirone, nació en esta ciudad italiana de la isla de Sicilia el 24 de octubre de 1589. Profesó como religioso capuchino y fue ordenado sacerdote en 1613. Posteriormente, estudió Teología y Hebreo en Roma, ejerciendo después la docencia, al mismo tiempo que destacó como predicador. Tras desempeñar diversos cometidos de responsabilidad, en mayo de 1643 fue elegido Ministro General de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos. Durante su mandato como superior de los capuchinos decidió visitar todos los conventos que, en aquellos momentos, tenía la orden que eran 1.397. Viajó por toda Europa e, incluso, llevó a cabo un delicado cometido diplomático, por encargo del Papa Inocencio X, intentando mediar entre las Cortes de Francia y España que, por entonces, se encontraban en guerra. Al cesar como superior, se retiró al convento de su localidad natal, donde falleció el 16 de noviembre de 1655, en olor de santidad. Fue una persona de excepcionales virtudes y realizó en vida numerosos milagros. Las gentes acudían a él, pidiéndole todo tipo de favores o consejo, pues otra de sus cualidades fue la predecir hechos que, posteriormente, tenían lugar.




            Lo interesante para nosotros es que, con ocasión de su recorrido por los conventos capuchinos, el P. Inocencio de Castalgirone visitó el de  Borja, en julio de 1648. Fue durante su estancia aquí cuando una mujer llamada Isabel de Casamayor, esposa de Pedro Gallego, al tener conocimiento de los prodigios que obraba en todas partes el religioso, decidió acudir a él.




            Desde hacía 11 meses tenía el brazo izquierdo “impedido” y desde hacía medio año arrojaba “sangre y materia” por sus “partes íntimas”. La habían tratado los médicos y cirujanos de la ciudad sin encontrar alivio. Tras entrevistase con el P. Inocencio el 22 de julio de 1648 comenzó a sentirse bien y, al día siguiente, sus males habían desaparecido. Ante la sorprendente curación, fue reconocida por el cirujano Juan de Lacasa que certificó la desaparición de sus males. Tras esperar un tiempo prudencial, por ver si había una recaida, el 10 de agosto de 1649, el P. fray Felipe de Sesa que era el guardián (superior) del convento borjano pidió al notario Bernardo Serrano que diera fe de lo ocurrido para que quedara constancia de ello. Hace unos días, Alberto Aguilera ha encontrado en el protocolo de dicho notario, la relación de lo que, entonces, fue considerado un hecho milagroso.
            Lo damos a conocer aquí, como testimonio de la estancia en Borja de un futuro santo, y del supuesto milagro que obró en una mujer borjana a la que sanó de dos dolencias que, con los datos disponibles no podemos precisar aunque, a la vista de la descripción, junto con el grave problema de motilidad en el miembro superior izquierdo cabria aventurar la posibilidad de un tumor ginecológico.





            Como complemento del relato ofrecemos estas imágenes del modesto convento capuchino de Caltagirone en el que falleció el “Venerable Siervo de Dios”, en Caltagirone.




            Entre los atractivos turísticos de esta localidad siciliana, destaca la gran escalinata con gradas revestidas con azulejos ya que la industria cerámica local goza de gran tradición.



            En determinadas festividades, la escalinata es decorada con velas de diferentes colores que grupos de voluntarios encienden simultáneamente al anochecer, consiguiendo imágenes espectaculares como las que muestran las siguientes fotografías.