Quienes visiten el Museo de la Colegiata, podrán contemplar en la sala I esta pieza que, seguramente, les llamará la atención. Se trata del único resto conservado de las celosías que cubrían los vanos del claustro de la colegiata de Borja y, por otra parte, es uno de los escasos testimonios conservados en Aragón de lo que, en un momento determinado, fue solución habitual en los cerramientos de este tipo de edificaciones.
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