También, dentro de la colección “Estudios”, la Institución “Fernando el Católico” ha publicado la obra de Francisco Javier Martínez García, que lleva por título Crímenes decimonónicos en las áreas de influencia territorial de Ateca, Calatayud, Cariñena y Daroca.
Son 532 páginas
con ilustraciones de Antonio Martínez Sánchez, en la que se reúnen una larga
serie de crímenes, con extensión variable, en función del eco periodístico que
los mismos tuvieron.
A pesar de los
límites geográficos impuestos por el autor, entre los hechos relatados hay
varios relacionados con nuestra zona. Así, por ejemplo, el asesinato en Aranda
de Moncayo de tres personas, acaecido el 11 de octubre de 1878, fue perpetrados
por los hermanos Miguel y Cesáreo Gil Laborda, que eran de Trasobares, que
fueron ejecutados en diciembre de 1879.
El 13 de
octubre de 1885 falleció en Calcena el rico propietario D. Santiago Modrego, a
consecuencia de un trabucazo, sin que pudiera ser hallado el autor. Este suceso
conmocionó a la población, provocando el que se solicitara de las autoridades
competentes la creación de un puesto de la Guardia Civil en la localidad, ante
la reiteración de hechos delictivos, lo que finalmente consiguieron. No obstante,
en 1886, acaeció otro lamentable suceso, cuando dos hermanos naturales de
Calcena y carboneros, comenzaron a reñir por causas desconocidas y uno de ellos
ocasionó la muerte del otro al hundirle su cuchillo en el vientre.
En 1889, el
vecino de Trasobares Antonio Ibáñez Laborda acometió al joven Mariano Benedí
Bueno, con el que estaba enemistado, ocasionándole la muerte con un cuchillo.
Fue condenado a cadena perpetua.
Otro terrible
crimen acaecido en Trasobares tuvo lugar en 1890, cuando Eusebio Aznar Bueno
asesinó al propietario D. Tomás Francisco Adán Gascón con un tiro en el pecho y
18 heridas por arma blanca. Del crimen resultó también inculpada María Aznar, tía
del asesino, como inductora. En el libro se ofrecen muchos detalles del proceso
que culminó con la condena a 16 años del asesino y la absolución de su tía.
Un año después,
en 1891, fue asesinado el Acalde de Purujosa D. Pascual Clemente y, como
resulta de las diligencias practicadas fueron detenidos cuatro hermanos, también
vecinos de Purujosa, aunque no sabemos el desenlace final del proceso.
En 1893, otro
vecino de Trasobares, Pablo Ibáñez, resultó muerto por un trabucazo propinado
por Ramón Ferrando, motivado por una cuestión amorosa. En el proceso se solicitó
la pena de cadena perpetua para el asesino y la de ocho años y un día para
Ángel Chueca, también de Trasobares, como encubridor.
En 1899,
Calcena vivió un auténtico motín contra un recaudador de contribuciones quien,
tras haber sido agredido por el vecino al que pretendía cobrar, tuvo que efectuar
un disparo que le ocasionó la muerte. Conocedores del hecho, los vecinos
salieron en persecución del recaudador que, malherido, se refugió en la casa del
alcalde. Fue preciso enviar a fuerzas de la Guardia Civil para detener a los
principales alborotadores, encontrando serios problemas para sacarlos de la
localidad.
Hasta aquí los sucesos que, relacionados con el antiguo Partido Judicial de Borja, hemos encontrado en este interesante libro.

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