jueves, 5 de febrero de 2026

La Jota en el Plus Ultra


         Estamos conmemorando el centenario de una de las gestas más importantes de la Aviación Militar española: El vuelo del hidroavíón “Plus Ultra”, que se inició en el puerto de Palos de Moguer (ahora de la Frontera), el 26 de enero de 1926, para finalizar en Buenos Aires el 10 de febrero, tras cubrir las siete etapas previstas. En total, 10.270 kilómetros, cubiertos en 59 horas y 30 minutos de vuelo, con los que se batió el récord del mundo.


         El protagonista era este hidroavión Dornier Do J “Wal”, de 16,25 metros de longitud y 1,75 metros de altura, con dos motores de 450 caballos capaces de desarrollar una velocidad de crucero de 180 kilómetros por hora, cargado de 3.900 litros de combustible, un peso total de 6.800 kilos y con una autonomía de vuelo de diez horas.

         Lo que pocos conocen es que, a pesar de contar con importantes apoyos oficiales, el avión tuvo que ser adquirido por Ramón Franco, que tuvo que abonar 300.000 pesetas, una auténtica fortuna para la época.

 

         A bordo viajaban el comandante Ramón Franco Bahamonde, hermano del anterior Jefe del Estado, que era el piloto. Como observador y navegante iba el capitán Julio Ruiz de Alda Miqueleiz. La Armada envió a otro aviador, el Teniente de Navío Juan Manuel Durán González y completando la dotación iba el soldado mecánico Pablo Rada Ustárroz.

 

         Ramón Franco era el hermano menor de Francisco Franco. Había nacido en Ferrol el 2 de febrero de 1896, por lo que cumplió los 30 años a bordo del “Plus Ultra”. En 1911 ingresó en la Academia de Infantería de Toledo y, en 1920, pasó a la Aeronáutica Militar, obteniendo el título de piloto, distinguiéndose en la Guerra de Marruecos, llegando a ser recompensado con la Medalla Militar individual.

         Tras el vuelo del “Plus Ultra”, que tanta popularidad le reportó, quiso organizar otro raid, que partiendo de Los Alcázares iba a llegar a Nueva York, pero una avería a la altura de las Azores lo frustró.

         Su oposición a la dictadura de Primo de Rivera y su oposición a la monarquía, le llevaron a protagonizar una sublevación, tras la que tuvo que exiliarse en Francia, donde se inició en una logia masónica. Al proclamarse la II República, pudo regresar, siendo rehabilitado y nombrado Director de la Academia Aeronáutica, pero terminó abandonando el Ejército para dedicarse a la política, llegando a ser elegido Diputado a Cortes por Barcelona. En 1933 regresó al Ejército y fue nombrado Agregado Aéreo en la embajada de España en Washington.

         Allí se encontraba al inicio de la Guerra Civil. Quiso incorporarse a las filas republicanas, pero no contó con el beneplácito gubernamental, por lo que se trasladó a Portugal. Allí, al enterarse del asesinato de su amigo y compañero Ruiz de Alda decidió pasar a la zona nacional, donde su hermano, ya Generalísimo de los Ejércitos, lo ascendió a teniente coronel y le dio el mando de la base de hidroaviones de Pollensa.

         En octubre de 1938, pilotando un avión con el que se disponía a bombardear Barcelona, murió al estrellarse contra la mar. El accidente dio origen a numerosas conjeturas, ante la posibilidad de que hubiera sido provocado.

 

         Julio Ruiz de Alda había nacido en Estella el 7 de octubre de 1897, por lo que, en el momento de participar en el vuelo tenía 28 años. En 1913 ingresó en la Academia de Artillería de Segovia con el número 1 de su promoción. En 1922, realizó el curso de observador aéreo en Cuatro Vientos. Cuando viajó en el Plus Ultra no era piloto, sino observador. Obtuvo el título de piloto más tarde.

         Tras la proclamación de la II República, sus opiniones políticas se fueron radicalizando y fue, con José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española. El 14 de marzo de 1936 fue detenido junto con todos los responsables de Falange y encarcelado en la Modelo de Madrid. Allí, el 22 de agosto, fue fusilado en la propia cárcel.

 

         Juan Manuel Durán había nacido en Jerez de la Frontera en 1899 y, en 1916, ingresó en la Armada. Pertenecía a la primera promoción de la Aeronáutica naval y pronto se convirtió en un experto piloto. Cuando embarcó en el Plus Ultra era Teniente de Navío y, por supuesto, tenía el título de piloto.

Desembarcó en Cabo Verde, al finalizar la primera etapa del raid, con el objetivo de aligerar peso. A pesar de ello, participó de la gloria y en buena parte de los homenajes tributados a sus compañeros, aunque en julio de ese mismo año, cuando contaba 26 años, falleció en el transcurso de una exhibición aérea en Barcelona.

 

         El cuarto tripulante era un simple soldado, Pablo Rada Ustárroz, nacido en Caparroso el 30 de junio de 1901. Desde muy temprana edad se distinguió por sus ideas radicales, muy próximas al comunismo, llegando a ser detenido.

         Fue llamado a filas con 23 años, por tener a un hermano destinado en Áfríca. Obtuvo una plaza de mecánico de Aviación en Getafe, destacando por su habilidad. Conoció a Ramón Franco, con el que participó en varias acciones de guerra, llegando a solucionar problemas muy graves y resultando herido.

         Entre Franco y Rada se estableció una relación muy fuerte, hasta el punto de que el primero pensó en él para formar parte del histórico vuelo. La elección resultó afortunada pues Rada tuvo que hacer frente a la avería de uno de los motores y otros percances.

         Pero, además, la influencia del joven navarro sobre su comandante llegó más lejos, pues, en opinión de algunos, fue quien propició la radicalización de Franco. De hecho, le acompañó en su exilio francés y allí quiso ser iniciado también en la misma logia, pero la víspera de la ceremonia, encontraron a Rada en actitud “cariñosa” con la esposa del máximo responsable de la logia.

         Ramón Franco fue el padrino de su boda con María Luqui Lapuerta (también de Caparroso), celebrada el 27 de diciembre de 1926, con la que tuvo dos hijos, aunque se divorciaron más tarde, a petición de ella.

         Participó en la Guerra Civil, como oficial de aviación en el bando republicano y, posteriormente se exilió, con sus hermanos, a Francia, Colombia y Venezuela. Pidió regresar a España en 1969 (con el empleo de comandante) y Franco lo autorizó por razones humanitarias, así como su ingreso en el Sanatorio de Marina de Los Molinos, donde falleció el 18 de mayo de ese mismo año, siendo enterrado en el cementerio de ese establecimiento hospitalario, del que tantos recuerdos guardamos.

 


         A todos los mencionados, la gesta les deparó una enorme popularidad en su momento. En Brasil y Argentina fueron recibidos por multitudes enfervorizadas. Todos ellos recibieron distinciones y homenajes. Les fueron dedicadas calles y monumentos porque el vuelo tuvo una enorme repercusión. 




Alfonso XIII donó el avión a la Armada Argentina (¿Pero no era de Ramón Franco?) y sirvió como avión correo hasta ser retirado del servicio. Actualmente se exhibe en el Complejo Museográfico Provincial «Enrique Udaondo» de la ciudad de Luján, pero no es el original, sino la reconstrucción realizada en España en los años 80 (primera foto). Otra réplica puede verse en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica, en el aeródromo de Cuatro Vientos (segunda foto).

 

         El hecho de que, tanto Ruiz de Alda como Rada fueran navarros provocó el que les fueran dedicadas algunas jotas de esa región. Una de ellas la popularizó Raimundo Lanas, al que ayer dedicamos un artículo. Su texto era el siguiente:

         “Franco llevaba el volante,/ Ruiz de Alda lo guiaba/ y al compás de los motores/ Rada la jota cantaba”. En este enlace, pueden escuchar dos de las jotas del ruiseñor de Navarra; una es “Quisiera volverme yedra” y la otra la dedicada a Rada.

 

         También Carlos Gardel les dedicó un tango, con letra de los españoles Nieto y Molina, titulado “La gloria del águila”, que pueden escuchar en este enlace, con imágenes muy bonitas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario