En el se
muestran piezas encontradas en las diferentes excavaciones realizadas. En
vitrinas de gran calidad, podemos ver algunas de época prehistórica y romana,
en las que, al margen de la espectacularidad de las mismas, están muy bien
explicadas.
Especial
interés tiene el espacio dedicado a la época islámica. No hay que olvidar que
aquí fue localizado uno de los cementerios musulmanes (maqbara) más antiguos
del valle del Ebro y uno de los mejor conservados, con una superficie de hasta
cuatro hectáreas. En el museo se reproduce una de las tumbas encontradas.
Hay otros
espacios dedicados a épocas posteriores, con una maqueta de la torre de Santa María, en la que puede verse su estructura
interior.
Pero, también
se dedica especial atención a las fiestas y tradiciones, sobre todo a su dance,
del que se ofrecen imágenes y maniquís con el atuendo de sus danzantes y los
palos, espadas y arcos de flores que utilizan.
Respecto al
acompañamiento musical del mismo nos llamó la atención la mención a los gaiteros
de Tabuenca, junto con los de Estella y los de la propia villa de Tauste.
En el tríptico
que nos entregaron se indica que este es un espacio vivo de aprendizaje y
encuentro cultural, en el que se conservan las huellas del pasado, pero también
se despierta la curiosidad por el presente y el futuro. Tener un museo significa
mantener viva la memoria colectiva y ofrecer la oportunidad de descubrir,
sentir y valorar el patrimonio que nos une. Y en Tauste estos objetivos de
cumplen de manera admirable.














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