Carlos Urzainqui es un excelente historiador de nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial y curioso observador de muchos detalles que, a otros, pasan desapercibidos. Siente especial interés por nuestra zona y, sobre todo, por la localidad de Añón. Ahora, nos ha mandado unas imágenes, con los comentarios que reproducimos.
Tengo una
pequeña debilidad con los nombres de calle dedicados a personajes con
trascendencia local, pero este es un caso especial.
La calle particular de don León
Pérez Ledesma se encuentra en Añón de Moncayo y se trata de un callejón sin
salida, junto a un caserón que tiene un arco de medio punto en la entrada y
sobre ella un crismón que según las noticias que se tienen, procede de la
ermita de San Juan que había en el pueblo y cuyas ruinas todavía se conservan.
Casi todos los pueblos aragoneses
tienen calles dedicadas a personajes ilustres que en su día tuvieron cierta
relevancia en el ámbito local, pero creo que ninguna recibe el apelativo de
“calle particular”. El caso es que inmediatamente después me interesé por este
señor que se permitió tener una calle “particular” para él solo.
León Pérez
Ledesma era natural de esta localidad ubicada en el somontano del Moncayo, fue
músico militar y llegó a ser director de la Banda en el Regimiento del Príncipe
número 3 de Madrid. Se sabe que en 1912 figura en el “Escalafón de Músicos
Mayores de 1ª clase” cuando estaba en el Regimiento Menorca nº70. También se
sabe que escribió un libro titulado: Compendio de armonía y composición;
extractado de obras de buenos autores / por D. León Pérez Ledesma. Músico mayor
de primera con destino en el Regimiento Infantería N.º 70, publicado en
1913 en Madrid y que fue maestro de muchos compositores y músicos españoles del
siglo XX.
Por su hijo, también músico y de
nombre Saturnino Pérez Mendoza, sabemos que estuvo muchos años como militar en
la provincia de Álava, más concretamente en su capital, Vitoria, ciudad en la
que nació Saturnino el 7 de abril de 1889.
Cuando contaba con dos años de
edad, la familia se trasladó desde la capital alavesa a la ciudad menorquina de
Mahón, cuando no contaba aún dos años de edad, aquí se inició en el arte
musical dentro del seno familiar y bajo la tutela de su padre. Saturnino
también fue músico militar y llegó a ser director de orquesta. Residió un
tiempo en Madrid, en donde a finales de 1913 dirigió la Banda de Conciertos del
Café de San Isidro.
Fue además profesor de piano del Teatro Benavente de la capital. En 1916, en el transcurso de una visita realizada a su padre, por entonces destinado en Oviedo, se presentó al concurso de méritos para la adjudicación de la plaza de director de la banda de Mieres (Asturias) logrando la misma el quince de marzo de ese mismo año.
Desde
entonces, y salvo pequeños períodos que pasaría en Menorca, fijó su residencia
en la localidad asturiana donde, además de dirigir la Banda Municipal durante
más de cincuenta años y de escribir numerosas páginas para la misma, dirigió la
Academia de Música en la que se preparó la mayor parte de los que serían
profesores de la mencionada banda. Falleció en Mieres en 1967.

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