domingo, 28 de octubre de 2012

Una placa de hogar en el Santuario de Misericordia


            Desde hace tiempo venimos resaltando la importancia del edificio del Santuario de Misericordia, señalando el hecho de que, en estos momentos, es el establecimiento hostelero más antiguo de España.


            Conocido con el nombre popular de “El Caserón” conserva el ambiente y la tipología de la época en el la que fue construido.




            Uno de los elementos más interesantes es la cocina en la que se muestran numerosas piezas, pacientemente reunidas por José María Aznar, algunas de las cuales son propiedad suya y otras de la Fundación.
 



            Como todas las antiguas cocinas tiene hogar bajo con bancos a sus lados y campana de obra con aro de madera.



            Estas placas de chimenea que, en algunos lugares, llaman trashogueros protegían del fuego a la pared del fondo. Fabricadas en hierro fundido, comenzaron a utilizarse a finales del siglo XIV, cuando se generalizó la técnica de la fundición. Las que han llegado hasta nuestros días solían ser de producción industrial y reproducían diversos modelos. Pero, en su origen, se fabricaban por encargo y en ellas solían aparecer las armas de la persona a la que iban destinadas.




            La pieza que se conserva en el Santuario reviste un interés especial. Está fechada en 1569 y sus motivos ornamentales responden al gusto renacentista de la época. En el centro está el escudo de armas de su propietario original. El hecho de que, en jefe, aparezca la cruz recta de la Orden de San Juan de Jerusalén, nos está indicando que se trataba de un comendador de la misma.
            Por su importancia merece la pena dedicarle un estudio más detallado que incluya la identificación del citado comendador y las razones por las que llegó al Santuario de Misericordia.

No es la única



La Institución “Fernando el Católico” acaba de publicar, dentro de su colección “Estudios” una obra titulada El retablo mayor renacentista de Tauste que han coordinado la Profª Dª. Carmen Morte García y Dª Margarita Castillo Montolar, como Presidenta de la Asociación Cultural “Zig-Zag”.
Se trata de un libro de gran interés en el que se analiza minuciosamente el retablo mayor de la iglesia parroquial de Santa María de esa localidad, una obra contratada en 1520 en cuya realización participaron los mejores escultores de la época, como Gil Morlanes, Juan de Salas, Gabriel Joly y Juan de Moreto.
Ilustrada con excelentes fotografías y dibujos de dicho retablo y de las esgrafías que aparecen en él, la obra representa una aportación de extraordinario valor dentro de proceso de estudio y difusión del Patrimonio Artístico de una localidad que, desde hace tiempo, ha venido impulsando realizaciones modélicas en este ámbito.





            Es probable que, por este motivo, cuando Heraldo de Aragón dio la noticia de la presentación del libro, titulara la información con la afirmación de que “La de Tauste es la primera parroquia con todos sus bienes catalogados y publicados”. En la entrevista realizada a Margarita del Castillo se llegaba aún más lejos al señalar que “Somos la primera parroquia, a nivel nacional, en tener todo el inventario de bienes, estudiado, catalogado y publicado”.
            Sin desmerecer, en modo alguno, el ejemplar trabajo que se ha realizado en Tauste, conviene precisar que esas afirmaciones no son exactas.






            Por nuestra parte, desde que, en 1998, publicáramos el inventario del Patrimonio Artístico Religioso de Fuendejalón hasta la aparición, este año, del correspondiente a Bulbuente, son 11 los volúmenes editados con los bienes de todos los templos de diez municipios de nuestra zona. Pero, nuestro caso, no es sino un modesto ejemplo de lo que, durante estos años, se ha realizado en otros lugares de España. De ahí que podamos titular que “No es la única” al referirnos a la parroquia de Santa María de Tauste.


sábado, 27 de octubre de 2012

Árboles monumentales: Los chopos del Santuario de Misericordia



            Dentro de la serie dedicada a los árboles más destacados de nuestra zona, Pedro Domínguez Barrios nos envía estas imágenes de los magníficos ejemplares de chopos que se conservan en el Santuario de Misericordia de Borja.
            Mucho antes de que se repoblara la Muela Alta con pinos, existían en el Santuario árboles autóctonos que, con las múltiples fuentes que allí había, lo convertían una zona de especial atractivo, elegida como lugar de reposo por personas llegadas desde los más diversos lugares.






            Entre los chopos existen, algunos de ellos pertenecen a la especie Populus nigra, álamo negro o chopo negro, como el que se encuentra en la plaza del Santuario. Es de gran envergadura a pesar de que resultó dañado por la acción de un rayo.





            Los daños producidos que pueden verse en la fotografía superior, han sido evaluados recientemente por expertos y existe el propósito de someterlo al correspondiente tratamiento.




            También son álamos negros los que se encuentran en los paseos que conducen a la plaza, donde en el pasado hubo algunos árboles monumentales ya desaparecidos.






            Aún quedan ejemplares de tamaño considerable como este situado en las proximidades del bar o el ubicado en la propia carretera.






            En otros casos se trata de árboles pertenecientes a la especie Populus alba, el álamo común o chopo blanco. Uno de ellos es el que se encuentra junto al albergue de Juventud, en donde estuvo la fuente de las Canales.





            Mucho antes existió allí ese magnífico ejemplar que retrató D. Baltasar González en su obra “La jota en el Santuario”, cuando la fuente aún no había quedado inutilizada y no se habían levantado las viviendas de los alrededores. Pero, los árboles son organismos vivos que crecen y mueren, aunque su vida se pueda prolongar con los cuidados adecuados, que estamos seguros recibirán los árboles de nuestro Santuario.

Un jesuita de Magallón



            Entre los numerosos personajes destacados que nacieron en Magallón queremos recordar hoy al jesuita Agustín Bernal que vino al mundo en esa localidad, en 1587.
            A los 16 años ingresó en la Compañía de Jesús, cursando estudios de Humanidades, Artes y Teología, graduándose como Doctor en esta última disciplina. Además, alcanzó un gran dominio de las lenguas clásicas.
            La mayor parte de su vida ejerció como profesor de Filosofía y Teología en el colegio que los jesuitas tenían en la capital aragonesa, donde falleció el 13 de septiembre de 1642.
            El Centro de Estudios Borjanos que ya lo incluyó en su Diccionario Biográfico, acaba de obtener una copia de una de sus obras, la dedicada a los Sacramentos en general y a la Eucaristía y el Orden, en particular, que fue editada en Lyon (Francia) en 1651.





            No fue la única de este importante autor, pues en 1639 publicó en Zaragoza otra dedicada a la Encarnación del Verbo Divino que, por el momento, no hemos podido conseguir. Esta es la portada de esa obra en la que, tras el nombre del autor, se señala su condición de natural de Magallón.


viernes, 26 de octubre de 2012

José de Casanova autor del primer tratado español de Caligrafía



            En el recorrido que estamos efectuando por distintos personajes destacados que fueron autores de obras escritas de indudable referencia, hoy haremos referencia a José de Casanova que tuvo a Magallón por cuna, siendo bautizado en su iglesia parroquial de San Lorenzo en torno a 1616.





            Aunque aún no hemos localizado el registro de su bautismo, la fecha puede deducirse ya que en este hermoso grabado se hace constar que tenía 33 años cuando fue realizado, el año 1649.





            José de Casanova que ejerció como Notario Apostólico en la capital de España, ha pasado a la historia por ser, probablemente, el primero y, sin ninguna duda uno de los más importantes calígrafos españoles. Creó una academia de este Arte junto a la puerta de Alcalá y para uso de sus alumnos publicó la Primera parte del Arte de escribir todas las formas de letras que dedicó a Felipe IV, entonces reinante. Fue impreso en Madrid, en 1650 y, en su portada, proclama su condición de “natural de la villa de Magallón, arzobispado de Zaragoza”. Asimismo, señala la ubicación de su escuela “junto a la puerta de Guadalaxara”.






            En sus 116 páginas incluye láminas con modelos de diferentes tipos de letras que fueron realizadas por él.





            También aparecen ejemplos prácticos para la realización de trabajos caligráficos como éste diseñado para los “privilegios de letra de Grifo que se escriven en latín en el Consejo Supremo de Aragón y en el de Italia”. Aunque tenía el propósito de continuar su trabajo, esta “primera parte” fue la única que llegó a editarse.
            De este ilustre magallonero dimos noticia en un artículo publicado en el Boletín Informativo del Centro de Estudios Borjanos 107-108, en 2005, firmado por Pedro Ferrer Córdoba. En él se hacía referencia a una exposición celebrada en la Biblioteca Nacional de Madrid, dos años antes, en la que se mostró uno de los ejemplares conservados de su obra.
            En aquellos momentos, nuestro Centro estuvo a punto de conseguir un ejemplar de este interesante libro. Ahora, hemos podido obtener una copia del mismo, gracias a la digitalización efectuada por Google, a partir del conservado en la Biblioteca de Catalunya.





            Como era habitual en la época, al comienzo del libro figuran varios poemas laudatorios del autor, el primero de los cuales, que reproducimos arriba, le fue dedicado por D. Pedro Calderón de la Barca.
            Sirva esta reseña para difundir en nuestra zona la importancia de este personaje destacado que llegó a ser “Examinador de Maestros de Caligrafía

Junta Directiva de Hispania Nostra



            El pasado miércoles día 24 el Presidente del Centro de Estudios Borjanos se desplazó a Madrid para asistir a la reunión de la Junta Directiva de Hispania Nostra, de la que forma parte.
            Entre los múltiples temas abordados se presentó el balance de la reunión de Asociaciones para la Defensa del Patrimonio Cultural y su entorno que se celebró este año en Borja y Tarazona. También se aprobó la sede de la próxima reunión que tendrá lugar en Pamplona el próximo año.





            Hispania Nostra es una asociación de utilidad pública cuya Presidenta de Honor es S. M. la Reina que, el pasado 4 de octubre, recibió en audiencia a la Junta Directiva, a la que corresponden las fotografías que insertamos.
            Dispone de una página web ( www.hispanianostra.org ) con interesantes contenidos entre los que destaca la Lista Roja del Patrimonio Cultural, en la que se inscriben los monumentos en peligro de las distintas autonomías españolas y cuya consulta aconsejamos a nuestros lectores.
            Para los que dispongan de acceso a Facebook es, todavía, más interesante la página que allí tiene Hispania Nostra en la que, cada día, se insertan numerosas noticias sobre el Patrimonio. Creada recientemente, en estos momentos el número de sus seguidores supera ya los 4.000.


Jornadas Internacionales de Canto Coral en Borja



            Hoy comienzan en nuestra ciudad las XXXII Jornadas Internacionales de Canto Coral “Ciudad de Borja” que se celebrarán los días 27 y 28 de octubre y 2,3 y 4 de noviembre, con participación de destacadas agrupaciones corales.
            El concierto de apertura correrá a cargo de University of the Visayas Chorale de Filipinas. El domingo 28 actuará el coro The Rose Ensemble de Estados Unidos. El 3 de noviembre lo hará el coro de la Maranatha Christian University de Indonesia y cerrará las Jornadas el coro Credo de Kiev (Ucrania).
            Durante los días 27 y 28, la profesora Naomi Faran, de Israel, impartirá un Curso- Taller de Dirección coral y el viernes 2 de noviembre se celebrará la V Gala Lírica “Ramón Borobia Paños” con intervención de la mezzosoprano Sara Almazán, acompañada por el pianista Antonio Pérez Roy.
            Al cabo de 32 años, las Jornadas se han consolidado como uno de los acontecimientos culturales más importantes de Borja y, en este sentido, debemos felicitar tanto a todos los responsables como, de manera especial, al Concejal de Cultura del M. I. Ayuntamiento de Borja, D. Juan María de Ojeda, que ha podido recabar de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza los fondos precisos para hacer frente al presupuesto de estas Jornadas que, a título orientativo, supera al anual de nuestro Centro que también depende de la citada corporación provincial.


jueves, 25 de octubre de 2012

Nuevos datos sobre la torre del Pedernal de Borja



            Tras la publicación del artículo que dedicamos a la torre del Pedernal, el pasado 9 de octubre, hemos encontrado en el archivo del Centro de Estudios Borjanos un interesante documento que aporta nuevos datos sobre este monumento.





            Se trata del croquis que realizó D. Federico Bordejé en la tarde del 22 de julio de 1932. Como era habitual durante los veranos que pasaba en Borja, recorría la zona reflejando en sus cuadernos de campo esquemas y datos de aquellos lugares que despertaban su interés. La torre del Pedernal siempre fue objeto de su atención y ese año dibujó la planta del edificio y el muro de sillares romanos, tomando algunas medidas. También reflejó un corte de “las vigas de nogal muy antiguas” que formaban los forjados del edificio que, como señalaba, estaban “muy sanas aunque antiguas”.





            Sin embargo, el dato más interesante nos lo aporta la anotación que figura en la parte superior: “Derribada en el invierno de 1932. No han dejado sino el lienzo romano, compuesto de grandes sillares irregulares sin unir, bien labrados”. Por lo tanto, a través de esta información, podemos responder a todos los que nos preguntaron sobre la fecha en la que fue destruida esa casa que fue solar de la familia del Arco. Ese mismo año de 1932, pocos meses después de la visita de D.  Federico, fue derribado el edificio que había sido levantado, en fecha no determinada, entre los restos de la que fuera una fortaleza romana.






            A pesar de lo que indicaba Bordejé, además del lienzo de sillares se mantuvo, también, todo el muro que aparece en la fotografía superior correspondiente a la fachada posterior de la casa.


Curso de Guía del Patrimonio Cultural Diocesano

 
            El Estudio Teológico de la Inmaculada de Tarazona, afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad de San Dámaso de Madrid, acaba de hacer pública la convocatoria de un Curso de Guía del Patrimonio Cultural Diocesano que está dirigido a la formación de aquellas personas interesadas en esta actividad cultural o que deseen ampliar sus conocimientos sobre el Patrimonio Artístico de la diócesis de Tarazona.
            El curso se desarrollará del 16 de noviembre de 2012 al 17 de mayo de 2013, con un total de 70 horas lectivas. Se impartirán las asignaturas de “El templo cristiano”, “Iconografía e Iconología”, “Estilos artísticos y su representación en la Diócesis” y “Sentido del Arte Cristiano”. A lo largo del curso, destacados especialistas en la materia, pronunciarán varias conferencias magistrales. Por otra parte, está prevista la realización de visitas a la ciudad de Tarazona, al monasterio de Veruela, a la ciudad de Calatayud y al Museo de la Colegiata de Borja.
            El Presidente del Centro de Estudios Borjanos, que impartirá una de las asignaturas, forma parte asimismo del Consejo Directivo que preside el Dr. D. Ignacio Tomás Cánovas, Director del Estudio Teológico de la Inmaculada y Delegado diocesano de Liturgia y Patrimonio.
            El importe de la matrícula es de 60 Euros y los interesados pueden formalizarla a través del correo: estudioteologicotarazona@gmail.com antes del 31 de octubre.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Restos romanos en el cerro de la Corona



            Cuando en un artículo reciente tratamos sobre el primitivo emplazamiento de Bursau, señalamos que, desde el cerro de la Cueva de Esquilar, la ciudad celtibérica se había extendido al contiguo cerro de la Corona y, más tarde, hacia la zona de la torre del Pedernal. Toda esta amplia zona fue ocupada, asimismo, en época romana y algunos restos de esta etapa se han conservado en el cerro de la Corona donde, sin embargo, no se han realizado excavaciones sistemáticas.





            La mayoría de los hallazgos aparecieron en superficie y, en concreto, en el lugar señalado en la fotografía anterior apareció en entalle romano que, en la actualidad, se exhibe en el Museo Arqueológico de Borja, adoptado como logotipo del mismo.





En la cima del monte encontró, en 1934, D. Federico Bordejé un pavimento romano que dibujó cuidadosamente, como solía hacer, en su cuaderno de campo que conserva el Centro de Estudios Borjanos. Lo identificaba como un “mosaico celtibérico”, aunque en realidad se trata de una obra romana y, en concreto, de un opus signinum formado por una pasta blanca en la que iban incrustadas unas teselas negras formando el dibujo que se aprecia en la imagen, cuyo motivo central relacionaba forzadamente con una “rosa de los vientos”. A través de sus anotaciones sabemos que tenía unas dimensiones aproximadas de 11 x 7,60 metros.





            Cuando lo fotografiamos, en 1968, presentaba este aspecto. Los huecos que se aprecian en su superficie, corresponden a una plantación de pinos efectuada por el M. I. Ayuntamiento de Borja, en el invierno de 1956. Con motivo de aquellos trabajos se volvió a “encontrar” el “mosaico” y muchos restos de cerámica en la zona. Los hechos se pusieron en conocimiento de las autoridades competentes. De hecho, visitó el lugar D. Antonio Beltrán pero, para entonces, el pavimento había quedado seriamente dañado por esos hoyos donde “florecían” unos pequeños pinos que muy pronto se secaron como la mayor parte de los que entonces se plantaron.





            A Bordejé aquellos hechos le afectaron mucho y nuestro primer contacto con el pasado de nuestra ciudad tuvo lugar, a raíz de los mismos, cuando D. Federico nos llevó a un grupo de niños para mostrarnos lo que consideraba “reliquias venerables” de nuestra historia. La situación empeoró a lo largo de los años y, en estos momentos, de aquel pavimento sólo queda lo que aparee en la fotografía que acaba de realizar Enrique Lacleta.
            Isidro Aguilera que lo estudió y lo dio a conocer en la obra Borja. Arquitectura y evolución urbana, editada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón en 1988, afirma que es una obra del período augusteo (finales del siglo I a. C.), fabricada en blanco de cal, muy duro, donde se incrustan las teselas negras para formar el dibujo señalado.





            De la misma época son los restos que aparecen en otra zona del cabezo. Según el citado arqueólogo, corresponden a una construcción que puede identificarse con una piscina, la cual formaría parte de un conjunto más amplio, aún desconocido. Está construida en mortero hidráulico, de color rosado, con un acabado excelente. Tiene un bocel a media altura que, en opinión de Isidro Aguilera, servía para distribuir el empuje del agua.







            Esta es la situación actual de estas estructuras que, como es sabido, forman parte de una “Zona Arqueológica, declarada Bien de Interés Cultural el 23 de octubre de 2001 por el Gobierno de Aragón. Afortunadamente, en fechas próximas, se va a proceder a la retirada de esos otros restos pertenecientes a épocas posteriores que ofrecen una lamentable imagen.


Jaime Gil, un magallonero que escribió un tratado de Apicultura en el siglo XVII



            Magallón es una histórica villa en la que han nacido destacados personajes que se hicieron acreedores a un reconocimiento mayor del que, hasta el momento, les ha sido dispensado. Hace unos días hablamos del sastre Juan de Albaiceta y hoy lo haremos de Jaime Gil.
            Nacido en Magallón, el 12 de julio de 1585, pertenecía a una familia de agricultores, aunque desde muy temprana edad mostró una gran curiosidad por conocer todo lo relacionado con el mundo de las abejas en el que le introdujo un morisco que residía en esa localidad. Gracias a los conocimientos adquiridos montó, con ayuda de su padre, las primeras colmenas llegando, en el transcurso del tiempo, a convertirse en un especialista en la materia.





            Ha pasado a la historia por ser el autor de una obra titulada Perfecta y cvriosa declaración de los provechos grandes qve dan las colmenas bien administradas; y alabanças de las Abejas, impresa en Zaragoza, en 1621. Junto a Lucio Moderato Columela, Abu Zacaría, Alonso de Herrera y Méndez de Torres, forma parte del reducido número de autores clásicos de la Apicultura española.





            Quienes más han contribuido a difundir su  figura han sido José María de Jaime Lorén y José de Jaime Gómez los cuales, tras algunas comunicaciones anteriores en congresos especializados, publicaron en nuestra revista Cuadernos de Estudios Borjanos un amplio estudio sobre el personaje y su obra. También lo incluimos en nuestro Diccionario Biográfico.





            Ese mismo artículo, publicado por nosotros en 2001, sirvió como introducción para la edición facsimilar de su obra, editada por la Asociación Apícola de Zaragoza, con la colaboración de la Excma. Diputación Provincial, en 2002. El original reproducido, aunque no se hacía constar, es el conservado en el Real Jardín Botánico de Madrid. Según José María de Jaime y José de Jaime, existían otros dos ejemplares en la Biblioteca Nacional de Madrid y en la Biblioteca Aula Dei de Zaragoza. A ellos debemos añadir el que posee la Universidad de Valencia, perteneciente al legado de D. Gaspar de Perellós, marqués de Dos Aguas, que fue editado facsimilarmente, en 2000, dentro de la colección “Obras del siglo XVII” en tres microfichas.





El ejemplar de la Biblioteca Nacional fue exhibido en la exposición que, bajo el título “La cocina en su tinta”, tuvo lugar entre el 22 de diciembre de 2010 y el 13 de marzo de 2011. Se ofrece una imagen de su portada que, según los autores citados, fue realizada a mano para sustituir a la original perdida. Es curiosa la anotación a mano de la fecha “1624”.





            Esta es la portada del ejemplar del Jardín Botánico de Madrid, idéntica a la de edición facsimilar citada, salvo el detalle del sello que aparece a la derecha. Esta obra puede consultarse en la Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico.





            Con motivo de la preparación de este artículo hemos encontrado otro ejemplar en la Biblioteca Municipal de Lyon que ha sido digitalizado por Google y también puede consultarse en la red. Son, por lo tanto, cinco los ejemplares de la obra de Gil que conocemos, por el momento.