Cuando los coleccionistas logran reunir un buen número de los elementos que conforman una serie, resulta muy dificultoso en llegar a completarla. Todos recordamos los problemas que, siendo niños, teníamos para llegar a conseguir los cromos que nos faltaban en nuestros álbumes (los había de muy diverso tipo). Al final había que recurrir a la editorial, pues era inútil seguir comprando aquellos malditos sobres en los que siempre nos salían los que ya teníamos.





















