miércoles, 7 de octubre de 2026

Recordando a un ilustre hijo de Ainzón

 

Tal día como hoy, en 1719, nació en Ainzón. Era hijo de D. Diego Ximénez Carbonell, perteneciente a una familia de infanzones que se estableció en esa localidad cuando su abuelo, que era médico, llegó a ella para ejercer su profesión y edificó una casa en la actual calle del General Mendivil, en cuya fachada situaron sus armas. Su madre, Dª. Josefa Ruberte y Sada, descendía de la conocida familia de Sos en cuya casa nació Fernando el Católico.


José Alberto, al que en el momento del bautismo también le fue impuesto el nombre de Severino, profesó en el convento de los carmelitas de Zaragoza. Tras cursar los correspondientes estudios en la universidad de Huesca se graduó como Doctor en Teología y fue Maestro de su Religión. Sus reconocidas virtudes y su sólida formación favorecieron una brillante carrera en la Orden, que lo envió a Roma donde fue catedrático de la universidad de la Sapienzia, Asistente General por las provincias de España y Procurador General. En el capítulo celebrado el 21 de mayo de 1768 fue elegido Superior General de los carmelitas con 109 votos de los 110 emitidos.

 

Con este motivo el Papa Clemente XIII le regaló un cuerpo de los sepultados en las catacumbas romanas de Santa Priscila, eligiendo uno que llevaba por nombre Severino, para el que mandó construir una urna que, con el cuerpo artísticamente instalado, remitió a la parroquia en la que había sido bautizado, a la que llegó el 5 de septiembre de 1769, siendo venerado desde entonces como San Severino en la capilla del Santo Cristo.

 

No fue el único regalo, ya que también mandó una preciosa imagen de la Virgen, entregando el escapulario a San Simón Stock que ahora se exhibe en el museo parroquial.

Vivió después bajo los pontificados de Clemente XIV y Pío VI, el cual le nombró consultor de la Sagrada Congregación de Ritos y le confirmó en el generalato de la Orden por tiempo indefinido. Después lo mandó a Nápoles, como comisionado pontificio, prometiéndole el capelo cardenalicio al regreso de la delicada misión que le había encomendado. Lamentablemente falleció el 13 de diciembre de 1780, por un cuadro de abdomen agudo, siendo enterrado en la capilla del Buen Consejo de la iglesia de los carmelitas de Nápoles.


No hay comentarios:

Publicar un comentario