sábado, 17 de octubre de 2026

Recordando a un misionero borjano en las Filipinas

El 17 de octubre de 1855 fue bautizado en la parroquia de Santa María de Borja fray Alejandro Laborda de San Camilo de Lelis que era hijo de Santos Laborda, natural de Fuendejalón y de María Domínguez, nacida en nuestra ciudad.

 

 


Profesó como religioso agustino descalzo y a los 23 años fue enviado como misionero a las Filipinas. Destinado en la localidad de Calapan (Mindoro), tuvo que asistir a un devastador incendio que destruyó todas sus casas. Fray Alejandro se dedicó con entusiasmo a la tarea de reconstrucción, recorriendo la provincia de Batangas para allegar los recursos necesarios. En muy poco tiempo edificó una nueva iglesia y muchas casas para acoger a sus feligreses. Destinado más tarde a Iba, cuando iba de camino hacia esa localidad fue sorprendido por una epidemia de cólera, volviendo a dejar testimonio de su entrega y desprendimiento, asistiendo a los enfermos en hospitales improvisados.

 


Tras dos años de permanencia en Iba, en 1884 pasó a Botolan, donde durante trece años desempeñó su ministerio pastoral. En 1897 volvió a ser destinado a Calapan, la localidad que había resurgido de sus cenizas gracias a su labor.

 

Allí se encontraba cuando los insurrectos, olvidando su ejecutoria personal, no vacilaron en detenerlo como hicieron con otros muchos misioneros y lo llevaron cautivo a Balagan, sometiéndolo a todo tipo de penalidades hasta que, consumido por la disentería, falleció el 11 de julio de 1899, sin que hubiera podido lograr su liberación, a pesar de que la guerra había terminado un año antes y estaba en vigor el tratado de paz con los Estados Unidos de América, firmado unos meses antes.


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