Entre
la amplia colección de piedras armeras que se conservan en nuestra ciudad, que
está a la espera de un estudio especializado, ha pasado desapercibida esta
pieza ubicada en una de las bodegas del monte de la Corona.
Según
la información proporcionada, en su día, por el que fuera propietario de la
misma, procedía del despoblado de Ribas y creía que perteneció a un caballero
con casa en dicho lugar.
Sin
embargo, Ribas era uno de los tres barrios de Borja, habitado por musulmanes,
que quedó abandonado tras la expulsión de los moriscos en 1610. Por ello,
resultaba improbable esa hipótesis.
Ahora,
al ver con detenimiento el escudo, hemos podido comprobar que lo representado
en el mismo es una torre o castillo entre dos leones. Realizado en alabastro,
su ejecución es muy tosca, pero responde al mismo modelo del primitivo escudo
de Borja, antes de la incorporación de la vaca que se dispuso en otras piezas
similares, conservadas en la Casa Consistorial y en el antiguo pósito,
esculpiendo dicha vaca en las rocas sobre las que se asentaba el castillo. En
este caso, no existen tales rocas y también plantea dudas el timbrado, que
parece remedar la corona imperial de los citados.
En
cualquier caso, se trata de una obra de indudable interés que vendría a sumarse
a la única representación existente de las armas originales de la ciudad, la
conservada en el patio del Museo de la Colegiata.
Sobre
su ubicación original, hay que recordar que, tras la conversión de los
moriscos, la ciudad se vio obligada a levantar los templos parroquiales de sus
tres barrios y, en el caso de Albeta, se estipuló que en el nuevo edificio
debían aparecer las armas de Borja, realizadas en aljez. Es posible, por lo
tanto, que están fueran las que se dispusieron en la parroquia de Ribas, aunque
ejecutadas en alabastro.
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