Desde
el Museu Nacional d’Art de Catalunya nos han remitido el catálogo de la
exposición Incólume. Bodegones del Siglo
de Oro que, comisariada por Joan Yeguas, ha organizado el citado museo, con
el patrocinio de la Obra Social “La Caixa” y la colaboración de otras entidades
como Gas Natural Fenosa y el Banco Santander.
En
ella se muestran un excepcional conjunto de 19 obras de Arte que un
coleccionista particular, que ha querido permanecer en el anonimato, ha cedido
al museo por un tiempo no inferior a cinco años. Este conjunto se incorporará
este año a las nuevas salas dedicadas al Renacimiento y el Barroco, tras su
remodelación.
Son
bodegones o naturalezas muertas, en su mayor parte poco conocidos e, incluso,
inéditos, realizados por diez artistas españoles de los que, en el museo, sólo estaban representados Juan
van der Hamen y Pedro de Camprobín. A ellos vienen a sumarse ahora las obras de
Juan de Arellano, Antonio Ponce, Juan de Espinosa, Tomás Hiepes, Agustín Logón,
el Maestro de Stirlign-Maxwell y el Maestro de las vanitas escritas y un pintor
anónimo de entorno de Zurabarán.
Ello
viene a poner de manifiesto la importancia de este depósito que viene a
constituir un magnífico testimonio del mecenazgo privado, en este caso acrecentado
por el carácter anónimo que se ha querido mantener.
Del
Centro de Estudios del Somontano de Barbastro nos han llegado dos obras. La
primera, lleva por título Paisajes
Silentes, del que autora Sol Martínez Fresno. En él se relata una
experiencia llevada a cabo en centros geriátricos de la provincia de Huesca, en
los que se proyectaron imágenes con paisajes del Alto Aragón, a manera de un
paseo por la Naturaleza. Aquí se analizan los resultados obtenidos, poniendo de
manifiesto el haber conseguido paliar el sufrimiento emocional de muchos
residentes, por lo que el proyecto puede ser considerado como estimulador y
constructivo, tanto para ellos como para sus familiares y los profesionales
implicados.
Uga
Maluga. Tierra de luz naranja, escrita e ilustrada
por Angélica Muñoz, es la otra obra que, en realidad, es un bonito cuento
infantil, continuación de otro ya publicado, con la misma protagonista, una
niña de un poblado africano en el que vive feliz, hasta que la guerra les
arrebata al padre, por lo que la familia tiene que huir. El final es alegre
porque, inesperadamente, se produce el reencuentro con su progenitor que, como
ella, ha huido también “en una barca repleta de gente” y “ahora quiere más, si
eso puede ser, a su hija y a su mujer, tan valientes”.
Por
su parte, el Museo Municipal “Jerónimo Molina” de Jumilla nos ha enviado la
obra de Emiliano Hernández Carrión y José Luis Simón García, titulada El castillo de Jumilla. Historia de un
centinela. El primero de ellos, arqueólogo municipal, y el segundo,
profesor de la Universidad de Alicante, han elaborado un riguroso estudio de la
evolución histórica de esta fortaleza, de sus características y del proceso de
restauración, aportando datos tan interesantes como la relación de alcaides del
castillo.
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