En Añón, además de un recorrido por sus fuentes, existe otro que muestra diversos oficios tradicionales. Nosotros lo hicimos, partiendo de Alcalá de Moncayo por el camino que conduce a Morana. La primera parada la efectuamos ante la reproducción de una antigua carbonera.
Allí, entre las carrascas, se reprodujo
una carbonera que era el método tradicional para la elaboración del carbón
vegetal, cuyo proceso se explica detalladamente en el cartel que muestra la
primera imagen, aunque nos dio la impresión de que el conjunto está algo
deteriorado y debería ser recompuesto.
En torno a un poste central, al que se
denominaba “alcalde” se formaba una chimenea, siendo apilados los troncos y
ramas alrededor, cubriendo todo con tierra y hojas (lo que se ha perdido en
parte). Luego de prendía fuego desde arriba y la leña que formaba la “cesta” se
iba transformando, poco a poco, en carbón que, una vez enfriado era cargado en
mulas para su distribución. Toda esta labor la realizaban los “carboneros” que
solían vivir en chozas cercanas a la carbonera mientras duraba el proceso.
Más adelante llegamos al horno de tejas
o tejar cuyo estado es mucho mejor, así como la señalética que responde a otro
modelo, con los logotipos del Gobierno de Aragón y el fondo FEADER de la Unión
Europea.
Por una parte, se encuentra el antiguo
edificio, completamente reconstruido, una parte del cual está abierto para poder
ser utilizado como refugio, con bancos de piedra en torno al perímetro de la
sala, aunque alguien había dejado allí una mesa y dos sillas en pésimo estado.
La otra zona esa cerrada y por ella se accede a la planta superior.
Al lado de ese edificio se encuentra el
tejar propiamente dicho, o mejor el horno en el que se cocían las piezas. Desde
arriba, parece el brocal de un poco, pero por un sendero se pueden penetrar en
su interior, a través de un arco de ladrillo.
Esta es la vista desde dentro, con las
paredes recubiertas de material refractario y el brocal original de adobas
sobre el que se han dispuesto dos hiladas de ladrillos.
Este cartel marca el lugar en el que se
encontraba la antigua ferrería que estuvo en funcionamiento hasta 1810. Muy
cerca se conservan los montones de escorias en el lugar que aún se denomina “El
Escorial”. Llegamos a verlas en mucha mayor cantidad que ahora, a pesar de que
se cuenta el que, durante la guerra mundial, fueron reutilizadas para
aprovechar el hierro que aún existía en ellas. En el Centro conservamos algunos
fragmentos con la característica colada que los recubre.
En el Centro de Interpretación del
Parque Natural del Moncayo, situado en el casco urbano de Añón, puede verse una
maqueta de esa antigua herrería con la rueda que, impulsada por el agua, hacía
girar el eje que impulsaba los fuelles de la fragua y el martillo pilón.
En un bonito emplazamiento, a los pies
de la peña sobre la que se asienta la localidad, se encuentra el antiguo
lavadero también restaurado que forma parte de la ruta. Las fotos son del libro
de Guillermo Carranza, dado que no nos acercamos hasta allí pues teníamos que
continuar hacia la central de Morana.
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