sábado, 20 de agosto de 2022

En defensa del patrimonio funerario

 

         Heraldo de Aragón informaba recientemente de una iniciativa del Gobierno de Aragón en defensa del patrimonio funerario. En concreto, la Directora General de Patrimonio, Dª. Marisancho Menjón, había remitido una carta a 731 Ayuntamientos, instándoles a conservar las lápidas históricas que existen en sus cementerios.

        

         Según afirmaba en el comunicado, se ha podido constatar que, en algunos de ellos, “quizás por desconocimiento del interés que reviste ese patrimonio” no se ha puesto especial cuidado en su conservación, a pesar de que es algo “único en Europa”.

         D. Juan Carlos Navarro, miembro de la Asociación Cultural “Círculo de la Libertad” que aboga por la defensa de esos elementos del arte funerario, señaló que las lápidas de cerámica son “piezas fantásticas” para cuya fabricación se requería una técnica depurada. 


         Aunque las hay en otros cementerios de nuestra comarca, vamos a ofrecer imágenes de algunas piezas significativas de los de Borja y Fréscano. En nuestra ciudad, la más antigua data de 1858 y tiene un enternecedor poema dedicado a la esposa (fallecida a los 36 años) y a su hija (muerta a los siete) por el marido y padre de ellas.

         Es muy bonita, como también lo era otra muy famosa que desapareció inexplicablemente, asociada a la supuesta historia de la persona enterrada viva.


         De 1860 es esta lápida, al igual que la de la primera imagen, ambas muy interesantes y que, por sus características, es probable que fueran elaboradas en el mismo taller, pues no creemos que hubiera muchos dedicados a estas tareas.


         En Fréscano, la más antigua que encontramos puede ser datada en 1840, año del fallecimiento de D. Joaquín Gaviria, aunque también hace referencia a D. Faustino Gaviria, muerto dos años antes.



         Ese cementerio de Fréscano conserva una notable colección de lápidas, más antiguas que las de Borja. De 1848, encontramos las de Dª. Teresa Mayayo y la de Dª. Josefa Lasautas. Mientras esta última falleció a los 22 años, la otra lo hizo a los 80, por lo que había nacido en pleno siglo XVIII.




         Varias de ellas, especialmente cuando corresponden a niñas de escasa edad, tienen poemas, realmente emotivos, que expresan el dolor de su familia y, al mismo tiempo, el consuelo de que gozan de la gloria de Dios “sin perder la inocencia” en sus almas.


         Muy llamativo es el texto de esta lápida, dado que indica el que, en la misma sepultura, reposan los restos mortales de D. Baltasar Cuartero y su segunda esposa Dª. María Ignacia Cuchillos, junto con siete hijos y nietos. Eran, por lo tanto, nueve las personas allí sepultadas.


         Recogemos por último la lápida de fray Manuel García y Beltrán, fallecido en 1857. Su interés radica en que nos da noticia de un religioso, posiblemente exclaustrado por la Desamortización de alguno de los conventos de la comarca (no se menciona la orden), que seguramente se hizo cargo como párroco o como vicario de la parroquia de Fréscano.

         A la vista de la propuesta de la Dirección General de Patrimonio y del interés de lo que aquí hemos comentado, quizás sería conveniente la realización de un inventario de todos los elementos de este tipo de patrimonio existentes en nuestra comarca, incluyendo los panteones y la escultura funeraria. No creemos que sea un trabajo muy complicado y podría contribuir a un mejor conocimiento del mismo.









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