Del retablo mayor de la antigua colegiata de Santa María de Borja disponíamos de imágenes más o menos buenas, entre las que no destacaba la que aquí reproducimos, pues las hay mejores en nuestro archivo.
Hace ya tiempo, Enrique Lacleta nos
había ofrecido algunas vistas del mismo que tenían más un sentido artístico que
descriptivo. De ahí, el extraordinario interés del reportaje que acaba de
realizar y del que ofrecemos una selección de sus imágenes.
Su interés estriba en que, por vez
primera, podemos disponer de imágenes de proximidad y en horizontal de las
diferentes partes que lo integran. Ello ha sido posible, gracias al empleo de
un teleobjetivo emplazado en el coro.
Aquí vemos el remate del mueble, con la
imagen de un ángel llevando de la mano a un niño; algo que se corresponde con
la iconografía habitual del Ángel de la Guarda, a diferencia del arcángel San
Rafael que acompaña a un joven y lleva en la mano un pez.
En el ático, la Santa Cruz que, en
aquellos momentos y ahora, era la Patrona de Borja, razón por la cual aparece
en el retablo, entre dos ángeles que portan atributos de la Pasión.
Pequeñas cabezas de ángeles rodean la
representación del Espíritu Santo, en forma de paloma, al igual que la cabeza
de la Virgen, mientras otros dos sostienen la corona de Reina y Señora de todo
lo creado.
Esta imagen, de la Asunción, que es la titular
del retablo es obra de Santiago Marsili, posterior al resto de figuras que, con
toda la mazonería fueron realizadas por los hermanos Gregorio y Antonio de
Mesa.
La evolución de este retablo, desde su
primera instalación en el siglo XVII, fue dada a conocer por D. Luis Sánchez en
un artículo publicado en Cuadernos de Estudios Borjanos, donde apuntaba la
posibilidad de que la nueva imagen titular, que vino a sustituir a la anterior
(conservada en la Sacristía del templo), fue elevada por situar su cabeza en el
centro del llamado óculo eucarístico que se abre al trasagrario en el que se reservaba
el Santísimo.
En estas fotografías de proximidad se
pueden apreciar alguno de los deterioros que ha sufrido la imagen de la Virgen,
con la pérdida parcial de algunos dedos de su mano izquierda.
El conjunto es sumamente interesante y
tiene a los pies de la Virgen las imágenes de San Pedro y San Pablo,
arrodillados y con sus respectivos atributos personales (las llaves y la espada)
en sus manos. Entre ellos, ese abigarrado conjunto de angelotes que sirvió para
elevar la figura central.
En las calles laterales, las imágenes
de San Sebastián, a la derecha, y de San Juan Bautista, a la izquierda. El primero
era considera protector frente a las enfermedades infecciosas y, unos años antes
de la realización del retablo, Borja había padecido una terrible epidemia de
peste.
En cuanto a San Juan, desde 1657, era fiesta votada de la
ciudad, para que no volviera a repetirse la gran pedregada que había arrasado
las cosechas.
El disponer de fotos tan detalladas nos
permite comprobar la suciedad que recubre a todo el conjunto del retablo,
especialmente llamativa en estas esculturas y en las de la parte superior. Algún
día habrá que acometer su limpieza que modificaría sensiblemente la imagen de
este interesante retablo.
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