Continuamos
dando cuenta de la recepción de las obras contenidas en el último envío de la
Institución “Fernando el Católico”. Entre ellas, la que lleva por título Goya y el Canal Imperial de Aragón,
interesantísima aportación del Dr. D. Julián Vidal, en cuyos capítulos aborda
la construcción de esa espectacular obra, la identificación del arquitecto
Fernando Martínez Concín como autor de las trazas del proyecto de la iglesia de
San Fernando de Torrero y la participación de Goya en el exorno artístico de la
misma y en el de otros edificios del canal, situando el encargo en una fecha
anterior a la muerte de Carlos III. Pero, especialmente impactante es la
lectura del primer capítulo “El propósito de la teoría”, en el que el autor
crítica con dureza las dificultades que encuentran los investigadores
independientes para estudiar obras “monopolizadas” por el funcionariado de los
museos.
El
Prof. D. Miguel Ángel Zalama, Catedrático de Historia del Arte de la
Universidad de Valladolid y el Dr. D. Jesús F. Pascual Molina, Profesor
Ayudante del citado departamento son los autores de la obra Testamento y codicilos de Juan II de Aragón
y última voluntad de Fernando I: política y artes, en la que por vez
primera se dan a conocer estos importantes documentos que, hasta hace no mucho,
se consideraban perdidos. En el de Juan II aparece el signum del borjano Juan
de Coloma “serenissimi domini regis predicti secretari et auctoritate sue
maiestatis per universan euis dominacionem publici notarii”.
En los
capítulos iniciales se dedica especial atención a la figura de Juan II, “personaje
de gran importancia al que la Historia ha orillado en cierta medida al haber
sido oscurecido por la grandeza de su hijo y heredero, Fernando el Católico”,
afirmación que compartimos plenamente. También se hace alusión al ceremonial
fúnebre de los monarcas aragoneses y a aspectos personales del Juan II, como el
hecho de estar en posesión del Toison de Oro, una de las pocas joyas que no
fueron pignoradas para poder pagar los gastos de su entierro, o su afición al
juego de cañas, con datos interesantes, ahora que estamos estudiando esta
práctica que también “gustaba a los extranjeros”.
El
Centro de Estudios de las Cinco Villas ha editado
El voto de Ejea de los Caballeros. Una devoción cívica en el siglo XVIII,
del que es autor D. José Luis Jericó Lambán, historiador y Secretario del
citado Centro.
En la
obra se analiza la historia de la villa en el siglo XVIII y el origen de ese
voto, formulado por la corporación municipal, en agradecimiento por la
intercesión de la Inmaculada Concepción en la remisión de la epidemia que
afectaba a sus vecinos. Tras la procesión efectuada el 14 de enero de 1773,
llevando a la imagen de la Inmaculada desde la iglesia de San Salvador, los
ocho enfermos entonces desahuciados experimentaron una inmediata mejoría, por
lo que el Concejo General de la Villa tomó el acuerdo, poco después, de nombrar
como “Patrona y Protectora de esta Villa a María Santísima de la Concepción, para
siempre y perpetuamente” haciendo el Voto Especial de que cada 14 de enero se
hiciera una fiesta solemne, declarando a esa fecha como no laborable.
No se
conoce la etiología de la epidemia que dio lugar a estos hechos, sugiriendo el
autor que pudiera ser de fiebre tifoidea, disentería o difteria, decantándose
por una de las dos primeras. Si interesantes son los datos demográficos que aporta,
también lo son las imágenes de los cuatro lienzos de Luis Muñoz que decoran la
capilla de la Inmaculada y que plasman la historia del voto, con detalles
iconográficos de singular interés.
También
hemos recibido el catálogo de la exposición organizada por el Centro de
Estudios Comarcales del Bajo Aragón-Caspe, del 2 al 17 de diciembre pasado, en
la que bajo el lema “Nómina de Huesos” se mostró la obra de José Herrera
Pellicer.
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