martes, 25 de agosto de 2020

Las lagunas de Agón y Bisimbre como destino ornitológico

 


         El reportaje aparecido el pasado domingo en Heraldo de Aragón, en el que se afirmaba que las lagunas de Agón y Bisimbre “mejoran sus elementos interpretativos para poner en valor su diversidad biológica y atraer a los amante de las aves a la zona”, nos animó a visitarlas ese mismo día, para comprobar las supuestas mejoras introducidas.



         En primer lugar, debemos reconocer que no tenemos claro cuál es la laguna de Agón y cuál la de Plantados (Bisimbre). En la que el reportaje afirma que es la de Agón (la que se ve desde la N-122), hay un cartel que sugiere, al hablar de sus aves, que se trata de la otra. Pero esto es algo que cualquier conocedor de la zona puede señalarnos con precisión.



         Conviene recordar que, hace ya algunos años, se instaló allí una caseta de madera, como observatorio de aves, junto con paneles explicativos. Pero, el abandono al que fueron sometidas las instalaciones provocó su deterioro.




         La caseta fue vandalizada y el conjunto recordaba el aspecto de aquellos poblados abandonados del lejano Oeste. Desde el Observatorio del Paisaje se promovió la retirada de la misma y se dio impulso a la recuperación del entorno, con el resultado que pudimos comprobar.




         Sobre el lugar en el que se asentaba la caseta se han colocado unas mamparas de madera, con aberturas a distinta altura (nos imaginamos que son para permitir la visión a adultos y menores), aunque la falta de protección y de alguna repisa en la que dejar las guías que suelen llevar los amantes de la Naturaleza constituye un inconveniente.






         No sabemos cuánto tiempo ha transcurrido desde que se colocaron, no mucho seguramente, pero ya han sufrido el ataque de los vándalos que han arrancada toda una mampara lateral y una tabla en otra. Es algo incomprensible.




         Como también lo es el que se hayan mantenido los antiguos carteles, sin someterlos a ningún tipo de tratamiento ni limpiarlo, salvo que las deposiciones de las aves que hay en ellos constituya un valor a proteger.



         Menos mal que unos maderos dispuestos en el suelo, delimitando unas plazas de aparcamiento, constituyen un elemento muy útil para favorecer la adecuada colocación de los numerosos vehículos que se acercan hasta el lugar.




         Mientras en la primera había bastante agua y, por lo tanto, abundantes aves, la otra estaba seca, algo propio de estas lagunas endorréicas en temporada estival.




         Allí se ha cambiado el soporte de panel explicativo, que sigue siendo el mismo, pero nada se ha hecho en la antigua cerca instalada delante con un fin no demasiado claro.




         Los maderos caídos y abiertos por la acción de los elementos atmosféricos daban un aspecto de abandono que debería ser corregido.





         A falta de aves en ese lugar, las personas que nos acompañaron disfrutaron mucho clasificando la vegetación propia de esos suelos que tiene también mucho interés.


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