martes, 11 de agosto de 2020

Pilas bautismales

 


         Dª. Eva Frago Corao nos ha precisado que la pila bautismal que se muestra en la exposición del Centro de Interpretación del valle del Huecha, es de la iglesia parroquial de Albeta, lo que permite precisar algunos aspectos relacionados con estas piezas indispensables para la administración del Sacramento del Bautismo.

         En los primeros tiempos del Cristianismo el bautismo se realizaba por inmersión y era habitual la existencia de edificios independientes de los templos, en el interior de los cuales había una pequeña piscina en la que se sumergían los que iban a recibir el sacramento.



         Cuando se abandonó la inmersión para utilizar la ablución (agua sobre la cabeza del neófito), como se hace actualmente, fue necesario disponer de unas pilas, cuya forma fue evolucionando en el transcurso del tiempo.

         La de Albeta, de forma hemiesférica, es una de las más antiguas que se conservan en nuestra zona y ofrece la particularidad de que, en su frente, aparecen las armas primitivas de Borja (el castillo sin la vaca). Ello viene a recordarnos que el actual municipio fue, hasta el siglo XIX, barrio de la ciudad y ese escudo implicaba que los allí bautizados podían aspirar a los privilegios del sus habitantes, en concreto algunos beneficios eclesiásticos para los que se requería haber sido bautizado en las pilas de la ciudad.



            

         De forma similar a la de Albeta, aunque sin ningún tipo de decoración, son las pilas de la iglesia de Gañarul, ahora conservada en la parroquial de Ambel, o la de Novillas, aunque podríamos poner otros ejemplos.




         Comoquiera que esas pilas de piedra requerían una gran cantidad de agua, la habitual era que, en su interior, se dispusiera otras de menor tamaño, fabricada en cerámica que es la que realmente contenía el agua y disponía de un tape, algo importante como luego veremos. Entre las que aquí se conservan podemos destacar las de Magallón (foto superior) y la de Pozuelo de Aragón (foto inferior), ambas del siglo XVIII y de cerámica de Muel.




         Más antigua, de 1703, es la de Bulbuente en cuyo interior y en el tape está representado esquemáticamente el escudo del monasterio de Veruela, del que dependía la localidad: La “B” coronada.




         El recipiente cerámico se podía depositar en el interior de la pila de piedra, haciéndola descansar en el fondo, como puede verse en la primera imagen, que es de la iglesia parroquial de Ainzón, o encastrada en un soporte de madera, como se aprecia en esta otra foto de la pila de Novillas.




         Las rúbricas disponían que las pilas bautismales estuvieran cubiertas, para evitar la caída de impurezas. Para ello se construían unas estructuras de madera, generalmente decoradas y rematadas con una cruz o imagen, las cuales disponían de una portezuela, por lo que no era preciso retirar todo el conjunto. La primera imagen es de la pila de Novillas y la segunda es de Mallén.



         Hemos visto, a través de las imágenes anteriores, la evolución artística de las pilas bautismales, desde las primitivas realizadas en piedra caliza hasta casos como el de Magallón, de mármol jaspeado con decoración agallonada.



        Siendo el Bautismo un Sacramento de iniciación a la vida cristiana, este simbolismo se reforzaba con la ubicación del baptisterio que se disponía en el claustro, cuando existía, como en el caso de Borja, o en una capilla situada a los pies de la nave, con algún motivo alegórico al sacramento. Este era el baptisterio de la iglesia parroquial de Novillas.



         El baptisterio del claustro de Santa María de Borja desapareció durante las actuales obras de restauración pero, ya con anterioridad, la pila había sido trasladada al interior de la nave, concretamente a la capilla de San Esteban, la más próxima a los pies, donde también se instaló la vidriera que le daba luz, con la representación del Bautismo del Señor.



         De todas formas, la espectacular caída demográfica de muchos municipios ha hecho que las pilas bautismales hayan dejado de cumplir su misión, convirtiéndose en motivos ornamentales y, cuando es necesario, se utilizan unas móviles que pueden ser llevadas a los pies del presbiterio en la Vigilia Pascual o en otros momentos en los que se realizan bautizos comunitarios.


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