Mientras
prosiguen las obras de rehabilitación del claustro de la colegiata de Santa
María, finalizaron hace algunos días las que, por cuenta de la parroquia, se
han efectuado en la capilla del Sagrado Corazón.
En
ellas, además de sustituir las cubiertas que se encontraban en muy mal estado,
se ha remozado el muro lateral exterior. Para ello fue picado el revoque
existente y, dado el buen estado en el que apareció el ladrillo, pensamos que
se iba a dejar visto, aunque finalmente se ha optado por renovarlo.
En el
espacio contiguo, donde antes se ubicaba la llamada “casa de la campanera” hubo
inicialmente dos cipreses, como puede apreciarse en esta bonita fotografía.
Uno de
ellos fue sustituido por una planta de escaso porte que se ha secado, mientras
que el superviviente presenta un acusado desplazamiento hacia el pórtico por lo
que, seguramente, se habrá pensado en afianzarlo con un tensor para corregir la
inclinación y evitar su caída.
También
ocurre algo similar en la nueva plaza de la calle San Bartolomé, donde uno de los
arbolitos que fueron plantados ofrece este aspecto que no es natural y que,
quizás, se deba a la acción de algún vehículo de los que allí aparcan.
A las
obras realizadas en la capilla del Sagrado Corazón se achacó en principio la
falta de iluminación de la torre del reloj que, en realidad, es debida al fallo
de uno de los focos cuya lámpara, cuando realizamos esta fotografía, estaba pendiente
de ser repuesta.
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