domingo, 7 de junio de 2020

Vinculación de la escritora Rosa María Aranda con nuestra comarca


         Como recordaba recientemente Javier Barreiro, estamos conmemorando este año el centenario del nacimiento de la escritora aragonesa Rosa María Aranda Nicolás (1920-2005). Ahora Roberto Lahuerta Melero nos ha aportado un dato que desconocíamos. Los abuelos maternos de la escritora eran D. Arturo Nicolás, nacido en Zaragoza y Dª. Virginia Puy Villomia, natural de Novillas, lo que la relaciona con nuestra comarca. Además, Rosa tuvo una hermana, Pilar Aranda Nicolás, que fue ceramista y pintora importante.

         Sin embargo, en las memorias que publicó la Biblioteca Aragonesa de Cultura, no hemos encontrado ninguna referencia a esa localidad, aunque sí la búsqueda realizada, muchos años después, de la casa en la que vivieron sus abuelos que estaba en el paseo del Ebro de la capital aragonesa, junto al negocio de maderas que tenía D. Nicolás.






         Rosa María contrajo matrimonio con D. Fernando de la Figuera y de Benito, hermano del Prof. D. Enrique de la Figuera (1907-1986) catedrático de Patología y Clínica Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, de la que llegó a ser decano.
         D. Fernando de la Figuera era militar, del Arma de Ingenieros, y muy interesado por el Deporte. En 1941 ya había sido admitido en el Curso para Profesores de Educación Física del Ejército de Tierra y fue él quien introdujo a Rosa María en la práctica de la Natación, llegando a ser Campeona de Aragón, con el record de esa disciplina durante varios años.

         Tuvieron seis hijos y, aunque su marido falleció prematuramente en 1967, le acompañó a Marruecos en la época en que estuvo destinado en aquel antiguo protectorado. De esa estancia surgió una de sus novelas, Tebib.




         Ante esa vinculación remota con Novillas, hemos revisado las obras que de ella tenemos en nuestra biblioteca. Hemos encontrado sus dos poemarios: Tiempo de cristal, publicado por la Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja, en 1983, con un prólogo de Ana María Navales; y Fiera solitaria que publicó en 1988 Ediciones Torremozas, en este caso con la sorpresa añadida de que fue prologado por Emilio Alfaro Gracia, al que también hace referencia Rosa María en sus memorias.




         Está también la novela Alguien en alguna parte, con la que obtuvo el Premio de Novela Corta “Ciudad de Calatayud” que convocaba el Centro de Estudios Bilbilitanos, publicada conjuntamente, en 1983, por ese Centro y la Institución “Fernando el Católico” en la colección “Mor de Fuentes”.

         Y la autobiografía que, con el título Paisajes internos. Anecdotario vital, apareció en 2003 en la colección “Biblioteca de Autores Aragoneses.




         Para completar toda su producción bibliográfica hemos localizado su primera novela Boda en el infierno que fue llevada al cine por Antonio Román, obteniendo el Premio Nacional de Cinematografía.
         También hemos conseguido las novelas Cabotaje, Tebib y Esta noche y todas las noches, todas ellas pendientes de ser recibidas. No hemos localizado aún Con los ojos vendados y Medio millón y un piso pero, en cambio, hemos encontrado en Inglaterra una serie de obras que no son citadas en su bibliografía habitual: Cartas a mis muertos, Óbitos y otros cuentos, Un delfín, una orilla, una memoria, y Veinte relatos cortísimos para amigos y sucedáneos. Comoquiera, que sus precios son prohibitivos, no por las novelas, sino por los gastos de transporte que cargan (mucho más altos de lo habitual) esperaremos a comprarlos.

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