viernes, 20 de enero de 2023

La historia de los salteadores de Borja

 

         El pasado 14 de enero reprodujimos en este blog la información aparecida en la sección “Hace 100 años” de Heraldo de Aragón, en su edición del día 10 de enero, en la que hacía referencia a unos supuestos salteadores de Borja.

         En ella hacía referencia a un artículo de Mariano de Cavia, que esperamos conseguir. Pero, nuestro interés se centraba en saber lo que había publicado Heraldo de Aragón el 10 de enero de 1923.


         Y ha sido D. Ignacio Martínez de Albornoz Tarongi, a través de D. Antonio de Pedro, quien nos ha facilitado el periódico de ese día, en una de cuyas páginas apareció una crónica de Borja, firmada por Pablo Villabona, corresponsal del periódico en nuestra ciudad y que también colaboró en los primeros números de Ecos del Moncayo.

         El primer epígrafe de la crónica está dedicado a “La fiesta de Reyes”, informando del acto que, presidido por el Sr. Alcalde D. Rodolfo Araus, tuvo lugar en las Escuelas, en el transcurso del cual fueron entregados a los niños los juguetes y ropas adquiridos por la Comisión de Festejos. En el reparto participaron “las bellas damas Francisca Manero, Francisca Aguarón, Vicenta Somán, Carmen Gracia, Pilar Giménez y Asunción Sierra”.

         Pero hubo más. Una charla sobre la Mutualidad Escolar a cargo del maestro D. Plácido Pasamar, la actuación de Banda Municipal de Música y la del cuarteto Durán, que estaba contratado en el teatro y ofreció una representación especial para los alumnos.

         Sin embargo, lo que nos interesaba era el segundo epígrafe que lleva el título “¡La bolsa o la vida!”. En buena medida, su texto era reproducido en la sección “Hace 100 años”, pero ofrecía otros datos interesantes.

         Los supuestos bandidos, apostados en la carretera de Fréscano, habían salido al encuentro de dos vecinos de Borja con ese peliculero grito. Según la crónica, los sorprendidos fueron “un hijo de Andrés Arilla (a) ‘El Redondo’ y un criado de Francisco Tejero” a los que sólo dieron un susto considerable. Es posible que se tratara de una broma de mal gusto y no indica el nombre de los autores de la misma.



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