Con el nombre de Sala de San Jorge se conoce, en el palacio de la Aljafería, en salón sur del actual patio de Santa Isabel, en recuerdo de la capilla que, dedicada al Santo, fue mandada construir por Pedro IV, en 1354, para honrar al que consideraba especial protector de su reino frente a sus enemigos (entonces los castellanos).
Esa capilla, que estuvo presidida por
un retablo en tabla con San Jorge como titular, acogió durante un tiempo al
Santo Grial, así como la reliquia de un brazo de San Jorge que, como el Grial,
terminó en Valencia.
La capilla fue completamente destruida
cuando la Aljafería se convirtió en cuartel, pero tras la restauración del
monumento se dio el nombre de San Jorge al espacio donde se encontraba. Allí
fueron colocados los arcos islámicos que se conservaban en el Museo
Arqueológico Nacional y que tanta polémica generaron hasta que se adoptó la
decisión de mantenerlos en el monumento del que procedían.
En una hornacina existente en ese
salón, fue colocada una imagen ecuestre del Santo, realizada en madera policromada,
posiblemente en el siglo XIX, que había sido adquirida dentro del plan de las
Cortes para la recuperación de obras relevantes dentro del patrimonio artístico
de la Comunidad. Inventariada en 1993, allí permaneció durante varias legislaturas
hasta que la furia iconoclasta de determinadas personas, dispuso su retirada y
su envío a los almacenes del palacio.
Ahora, tal como han informado los medios
de comunicación, San Jorge ha vuelto al lugar que no debió abandonar, por iniciativa
de la Presidenta de las Cortes Dª. Marta Fernández Martín que ha sido quien la
rescató de los almacenes y mandó restaurar la imagen. Su madre, nuestra colaboradora
Dª. María Jesús Martín nos visitó para comunicárnoslo, recordando episodios
similares más cercanos.
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