Como
comentábamos ayer, a raíz del hallazgo de la referencia a la palabra “palatium” en un documento del Archivo
Histórico Nacional, relativo a una donación efectuada por el abad del
monasterio de San Juan de la Peña, consultamos con el Prof. D. Juan Antonio
Frago Gracia sobre la interpretación que había que darle a ese término, dado que,
en algunos lugares, se afirmaba que la denominación “palacio” no era habitual
en Aragón, donde supuestamente se utilizaba la expresión “casa grande” para
referirse a los edificios de cierto porte.
El
Prof. Frago que es uno de los mejores especialistas en cuestiones lingüísticas,
nos aclaró que, lejos de lo que habíamos supuesto, tanto “palatium” como
“palacio” eran términos habituales en la Edad Media para denominar a las casas
de infanzones.
Corroborando
el dictamen del Prof. Frago, el Dr. Aguilera Hernández y el paleógrafo D. David
Cabrejas, que están transcribiendo otro documento, en esta ocasión del Archivo
Histórico Nacional y referido a las obras realizadas en el castillo de Borja
con ocasión de la guerra de los dos Pedros, han encontrado una mención expresa
al “palacio” existente en el Cinto.
La
cita es de sumo interés, dado que alude a la compra de dos columnas de piedra y
a los puentes de madera para cubrirlo. El hecho de que, en una de las casas
existentes en ese lugar, todavía se conserven unas columnas de piedra
superpuestas, sobre cuyo origen y función se han emitido las más diversas
teorías, podría ponerlas en relación con la obra mencionada.
Además,
se afirma que el palacio estaba junto o sobre el aljibe, construcción de la que
también se tenía noticia, situada muy cerca de donde se encuentran esas
columnas y que posiblemente se mantenga enterrada, lo que podrá ser demostrado
si algún día se llevan a cabo las necesarias excavaciones en una zona de tanto
interés arqueológico.
Pero
el Prof. Frago ha aportado otro dato más: que la denominación “palacio” también
se utilizaba para designar a las casas de campo, las que más tarde fueron
conocidas como “torres”.
En
este sentido, no deja de ser significativo que en la toponimia de Borja esa
palabra se haya mantenido únicamente en el caso del “palacio de Sayón” que se
da la circunstancia que, como pudimos demostrar en su momento, era una finca de
recreo de los propietarios de la Casa de las Conchas que, posteriormente fue de
los condes de Fuenclara y que, embutida en su muros, todavía conserva una
galería con columnas muy similar a la existente en la citada Casa de las
Conchas, lo que convierte a ese “palacio” en otro monumento de singular
interés.
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