domingo, 18 de junio de 2023

El general neozelandés que murió en Figueras

 

         Nuestro recorrido por las tumbas de militares extranjeros en España nos lleva hoy hasta el cementerio de Figueras en donde se encuentra la tumba de un brigadier neozelandés, héroe de la II Guerra Mundial: Reginald Miles.


         Reginald Miles (1892-1943) había nacido el 10 de diciembre de 1892 en Springston (Nueva Zelanda). Cursó estudios en el Royal Military College de Duntroon (Australia), donde se graduó en 1914, con calificaciones muy altas. Al estallar la I Guerra Mundial se presentó voluntario como oficial de Artillería, formando parte de la Fuerza Expedicionaria de Nueva Zelanda. Estuvo en Gallipoli, donde resultó herido, y posteriormente en la batalla del Somme, donde por su heroico comportamiento fue ascendido a mayor y distinguido con la Military Cross. En 1918, la defensa de su batería ante el enemigo le valió la Orden de Servicios Distinguidos, aunque inicialmente había sido propuesto para la Victoria Cross, la más alta condecoración británica.

         Tras la guerra continuó en el servicio activo y, al inicio de la II Guerra Mundial fue ascendido a brigadier. Combatiendo en Grecia alcanzó la Cruz al Valor de ese país y, posteriormente, fue enviado al norte de África con la división neozelandesa que participó en la ofensiva contra el Africa Korps de Rommel. Herido gravemente en Tobruck, fue hecho prisionero y enviado a Italia.

 

         Allí fue confinado en el castillo de Vincigliata, cerca de Florencia, que era una prisión de lujo para un reducido grupo de altos mandos militares aliados, que contaban con la ayuda de colaboradores cercanos y una cierta libertad, pudiendo dedicarse a cuidar los jardines.

         Desde el primer momento, se puso en marcha un “Comité de Fugas”, el primer deber de todo prisionero es fugarse. Varios lo consiguieron a través de un túnel que excavaron, pero todos fueron capturados, salvo los dos generales neozelandeses, Reginald Miles y James Hargest. Fueron a pie hasta la estación de Florencia y, sin ser detectados, tomaron un tren que se dirigía a Suiza. Pero, al llegar a Como, bajaron del tren y, caminando por el monte, llegaron hasta la alambrada que señalaba la frontera suiza.

 

         Esperaron hasta la noche y con unos alicates que llevaban cortaron la alambrada y entraron en Suiza, donde se entregaron a la policía de la ciudad de Mendrisio. Tras las investigaciones pertinentes, el 2 de abril de 1943 fueron puestos en libertad en Berna, donde tuvieron que permanecer varios meses hasta que las autoridades británicas encontraban la forma de repatriarlos al Reino Unido.

 

         Con la ayuda de la resistencia, lo hicieron a través de Francia, en dirección a España. Primero Miles, que cruzó la frontera en octubre de 1943, pero fue detenido por la Guardia Civil en la estación de Caixans (Queixans) y conducido a Figureras.

 


Allí se hospedó en el Gran Hotel París que, en la actualidad, es la sede del Museo del Juguete de Cataluña, esperando ser llevado hasta Gibraltar, pero el 20 de octubre de 1943, apareció muerto en su habitación. Oficialmente se dijo que la tensión del viaje le había provocado una depresión. Pero, se da la circunstancia de que la tarde anterior había recibido la visita de varios policías españoles, entre los que es probable que hubiera algún agente alemán, de los muchos que estaban destacados en Figueras para controlar el paso de refugiados. Tampoco son concluyentes las informaciones sobre la forma en que se suicidó, dado que algunos afirman que se disparó un tiro, algo muy improbable pues no disponía de pistola. Otros dicen que se ahorcó con la cuerda de la persiana. Lo cierto es que el embajador británico Sir Samuel Hoare solicitó una investigación que nunca llegó a realizarse.



         Sus restos fueron enterrados en un modesto nicho del cementerio de Figueras, donde aún reciben el homenaje que algunas personas tributan a un héroe de dos guerras, de valor reconocido y herido en varias ocasiones que, supuestamente, decidió poner fin a su vida cuando ya nada podía temer aparentemente. Por ello, es lógico que muchos duden de la versión oficial de su muerte.


Antes hemos dicho que otros de los fugados fue el general de brigada James Hargest, el cual salió de Suiza un poco después que Miles y, en su caso, si pudo llegar a Gibraltar desde donde viaje al Reino Unido en noviembre de 1943, reintegrándose al servicio, para morir el 12 de agosto de 1944, en los enfrentamientos que siguieron al desembarco de Normandía.



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