martes, 20 de junio de 2023

Un aviador alemán en la isla de Alborán

 

         La isla de Alborán, cuya superficie no llega a un kilómetro cuadrado (600 metros de longitud), es un islote español situado en el mar al que da nombre, entre Almería (de cuyo municipio forma parte) y la ciudad autónoma de Melilla. Dada su estratégica posición está habitada por un destacamento de Infantería de Marina.


         La construcción más importante es el faro que, hasta épocas recientes, estuvo a cargo de un farero que residía allí de forma permanente. El edificio que rodea al faro sirve ahora de alojamiento al destacamento de infantes de Marina, que están enlazados con el territorio peninsular por medio del helipuerto en el que pueden aterrizar los helicópteros de la Armada que traen los suministros y relevos. Hay también un pequeño puerto y, en la zona señalada por un círculo rojo en la foto, se encuentra el pequeño cementerio.



         Restaurado en 2004, solo acoge tres tumbas. Las dos de la izquierda son de Isabel Espinosa Heras, suegra de un farero, fallecida en 1910 y de Antonia Fernández de Somavilla, esposa de otro que murió en 1920. La otra corresponde a un cadáver de una persona desconocida que el mar arrojó en la isla en agosto de 1943 y que, con muchas probabilidades es el de aviador alemán Walter Laterner, aunque por no poder ser verificada su identidad, no fue trasladado al cementerio alemán de Cuacos.

 

Formaba parte de la tripulación del Junker Ju-88 Wnr. 822185 que, con otros aviones de la Luftwaffe, atacó el 13 de agosto de 1943 al convoy aliado MKS-21, integrado por 32 barcos, con carga diversa, que navegaba en dirección a Gran Bretaña.

Tuvo que amerizar frente a la costa almeriense, cerca de El Palmeral, falleciendo tres de los miembros de la tripulación. Sobrevivió, aunque herido, el piloto Helmut Frommhold.


El 2 de septiembre aparecieron en las costas de Málaga los cadáveres de los suboficiales Erhard Güstrau y Gerhard Schreiner, que fueron enterrados en Roquetas de Mar. En la actualidad, en el cementerio alemán de Cuacos hay dos cruces con sus nombres y las fechas de nacimiento y muerte, pero comoquiera que en ellas se hace constar I.M. (In memoriam) quiere decir que sus cuerpos no reposan allí, posiblemente porque no fueron encontrados en Roquetas.

El cuarto tripulante era el mencionado Walter Laterner, segundo piloto. Comoquiera que el cadáver que llegó a Alborán vestía el uniforme de vuelo de la Luftwaffe, hay muchas posibilidades que sea el que está enterrado en el pequeño cementerio de la isla, aunque “oficialmente” se le siga dando por desaparecido.

No queremos dejar de comentar la leyenda en torno a una cuarta tumba, situada en un paraje desconocido del islote, en la que supuestamente está enterrado el pirata tunecino Al-Borany que allí tenía su base de operaciones y que, según algunos, fue quien dio nombre a esta isla española.


 



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