En su visita al estanque del Campo, Enrique Lacleta no sólo pudo fotografías aves, sino también otros animales tan bonitos como este lagarto que se encontraba sobre el tejado de una de las construcciones de la zona.
Se trata de un ejemplar macho de
lagarto ocelado (Lacerta lepida), cuyo nombre hace referencia a esas
hileras de manchas azules de sus costados, que se llaman “ocelos” o “lepidos”.
El resto del dorso es de color verdoso, con marcas negras.
Es el más abundante de los lagartos
ibéricos y el mayor de los lagartos europeos. Suele medir unos 60 cm, aunque
puede alcanzar los 90. En este caso, comparándolo con el tamaño de la teja en
la que se apoya, posiblemente superaba los 60 cm. En nuestra zona es conocido
con el nombre de “fardacho”.
Como puede apreciarse en las imágenes tiene una cabeza ancha y
triangular, así como fuertes patas. Son omnívoros y se alimentan de insectos,
arácnidos y gusanos, pero también de pequeños mamíferos, huevos y hasta otros
lagartos. Les gustan también algunos frutos ricos en azúcares.
Viven todo el año en pareja, con un territorio propio que le
macho defiende con gran violencia. También los coitos son violentos y ambos,
macho y hembra, se muerden. Por estas fechas es cuando la hembra excava un nido
y efectúa la puesta.
No es demasiado fácil el fotografiarlos y es de admirar el
que Enrique haya conseguido una secuencia muy bonita.
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