martes, 13 de diciembre de 2022

Preciosa celebración litúrgica en Santa Clara

 

         En la tarde de ayer, la iglesia del convento de Santa Clara acogió la solemne celebración de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, a cuya imagen, entre las banderas de España y México que reprodujimos en nuestra anterior crónica, se le habían unido algunos símbolos típicos de ese país norteamericano del que es Patrona y donde se la venera con especial devoción y entusiasmo.


         Presidió la Eucaristía D. Javier Calvillo Ruiz, Párroco de San Francisco de Tarazona y antiguo Delegado para la Vida Consagrada. Concelebraron con él D. Pablo Eli Mateus García, Párroco de Bisimbre; D. José Miguel Pallás Aragón, de Borja y D. Henry Joel Medina Zuniga, de Sabiñán. Se daba la circunstancia de que todos ellos han sido o son capellanes de la comunidad de religiosas clarisas de Borja, integrada mayoritariamente por jóvenes llegadas, hace 35 años a nuestra ciudad. “Eran muy jóvenes entonces” comentó en su vibrante homilía D. Javier Calvillo; “Y lo siguen siendo”, aclaró, cosa cierta, como también lo es su capacidad para sintonizar con todas las gentes de nuestra ciudad, en donde gozan de un cariño muy especial.




         No faltó la extraordinaria voz de Dª. Asun Ágreda Mozas quien, en solitario y con su hija, acompañada en esta ocasión a la guitarra por el maestro D. Jesús Jaca, interpretó diversas composiciones desde “La Guadalupana”, al inicio de la celebración, hasta unas rancheras que emocionaron a todos los presentes que, cuando acabó la ceremonia le dedicaron una calurosa ovación.


         A pesar de la adversa climatología de la tarde y de el sepelio que había tenido lugar poco antes, fueron muchas las personas que quisieron compartir con las religiosas una fiesta tan especial (fueron más de los que aparecen en esta imagen, tomada al inicio de la celebración). Entre ellas se encontraba el Sr. Alcalde, acompañado por dos miembros de la corporación.



         La vibrante homilía que pronunció D. Javier Calvillo fue seguida con enorme atención por todos los fieles, a los que transmitió un mensaje de ilusión y de esperanza en estos tiempos difíciles, recordando las palabras de la Virgen a San Juan Diego, cuando se le apareció en el cerro del Tepeyac.


         Las precarias condiciones sanitarias que aún subsisten impidieron que, al finalizar la Misa, las religiosas ofrecieran el tradicional aperitivo con productos gastronómicos mexicanos, pero repartieron unas bolsas con las deliciosas palomitas caramelizadas que elaboran.



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